A pesar de que es un libro que conjuga muy bien la novela de aventuras y la filosófica no se hace para nada pesada(…)
(…)estamos más que ante una novela histórica ante una novelización de un hecho histórico tal y como nos explica el narrador desde el inicio. Ésta es la historia tal como pudo haber sido. Pero también Pérez-Reverte juega con los lectores haciéndonos creer más de lo que es, ya que aunque el hecho relevante de la trama sí que es un hecho real, y hay gran cantidad de personajes históricos nuestros protagonistas son ficticios aunque nos sean presentados como reales y documentados. (Al igual que algunos otros personajes y datos.)(…)
Pérez-Reverte ha apostado por una doble narración, con capítulos en los que sale él mismo reuniendo información para el libro mezclados con otros capítulos con la historia propiamente dicha. Y bueno. Le ha salido regular.
Pérez-Reverte cuenta su proceso de documentación cuidadísimo para plagar de detalles el texto y que se consiga la máxima inmersión posible. En este esfuerzo consciente por representar fielmente otra época, el intercalar un capítulo sobre el escritor y otro con la historia es tirarse piedras al propio tejado. La ficción que se ha construido con tanto trabajo se interrumpe constantemente, y el lector salta desconcertado de un mundo a otro, sin llegar a meterse del todo en ninguno. No creo que sea casualidad que el libro coja mejor ritmo en la segunda mitad, cuando los capítulos de documentación son menos frecuentes.
Por otra parte, había conceptos que se repetían una y otra vez durante el …
Pérez-Reverte ha apostado por una doble narración, con capítulos en los que sale él mismo reuniendo información para el libro mezclados con otros capítulos con la historia propiamente dicha. Y bueno. Le ha salido regular.
Pérez-Reverte cuenta su proceso de documentación cuidadísimo para plagar de detalles el texto y que se consiga la máxima inmersión posible. En este esfuerzo consciente por representar fielmente otra época, el intercalar un capítulo sobre el escritor y otro con la historia es tirarse piedras al propio tejado. La ficción que se ha construido con tanto trabajo se interrumpe constantemente, y el lector salta desconcertado de un mundo a otro, sin llegar a meterse del todo en ninguno. No creo que sea casualidad que el libro coja mejor ritmo en la segunda mitad, cuando los capítulos de documentación son menos frecuentes.
Por otra parte, había conceptos que se repetían una y otra vez durante el libro. Me han echado un discurso de por qué en España somos unos catetos y lo seremos eternamente más veces de las que puedo contar. No es que me moleste como tema en sí. La denuncia de falta de valores en España es recurrente de Pérez-Reverte, tanto en los artículos periodísticos como en sus libros: por ejemplo, en El maestro de esgrima había un enfrentamiento entre la picaresca y la bajeza españolas frente al deber, el honor y la honradez encarnados en el personaje de Jaime Astarloa. La diferencia es que en [b:El maestro de esgrima|54077|El maestro de esgrima|Arturo Pérez-Reverte|https://i.gr-assets.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1170435802l/54077.SY75.jpg|2302954] estos conceptos eran sólo eso, un tema; y el tema estaba implícito en una trama más profunda. En este libro apenas había trama: durante capítulos y capítulos se han sucedido conversaciones repitiendo exactamente lo mismo (la pasividad del pueblo, la necesidad de culturizarse) con diferentes palabras. Hasta llegar al punto en el que yo ya no veía historia ni trama ninguna, sino al entrañable escritor echándonos la bronca igual que nos la echa en sus artículos de los domingos. Lo cual, sobra decirlo, se comía por completo el libro y destruía toda historia que intentara contar. Y en el caso de que por casualidad consiguieras olvidar que Pérez-Reverte te estaba arengando desde su púlpito literario, introducía un capítulo en el que aparecía él mismo recordándote que era el escritor de la novela. Y otra vez la ficción se iba al cuerno.
Pero, por encima de todo, lo que no le perdono a este libro es el personaje de Pedro Zárate. No he visto en mi vida un señor más insultantemente perfecto. Pedro Zárate es un ilustrado en una época de oscurantismo en España, Pedro Zárate gana duelos de espada con sesenta años, a Pedro Zárate se lo rifan las mujeres y es la envidia de los hombres por figura y por guapo. Cuando habla el bibliotecario Hermógenes Molina no importa en absoluto su opinión, sino que sólo sirve de interlocutor para que el ilustrísimo almirante Pedro Zárate exprese sus mejores y más acertados juicios. El único defecto de Pedro Zárate es su carácter taciturno y desengañado por la época en la que le ha tocado vivir; lo que en realidad, si te fijas bien, no es un defecto en absoluto, ya que realza sus virtudes de ser uno de los pocos hombres sensatos de la España del siglo XVIII, un mártir sufrido rodeado de insensatos y necios. Volviendo a [b:El maestro de esgrima|54077|El maestro de esgrima|Arturo Pérez-Reverte|https://i.gr-assets.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1170435802l/54077.SY75.jpg|2302954], véase la figura de Jaime Astarloa, también un hombre de moral inquebrantable que predica ser fiel a la honradez y honor. ¿Se le admira por ello? Pues no, la gente más bien se parte de risa al oírlo. Es una vieja reliquia con unos valores que ya nadie sigue. Un trato más realista que al que se le da al señor Pedro Zárate, que por donde va levanta pasiones y respetos, al que nadie tose, del que nadie se ríe. Pedro Zárate, muérase.
En definitiva, si queréis leer a Pérez-Reverte aleccionando, recomiendo leer sus artículos de periódico, donde al menos te prometen la opinión personal del autor. Si por el contrario queréis leer a Pérez-Reverte desarrollando una historia, recomiendo [b:El maestro de esgrima|54077|El maestro de esgrima|Arturo Pérez-Reverte|https://i.gr-assets.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1170435802l/54077.SY75.jpg|2302954]. [b:Hombres buenos|24798977|Hombres buenos|Arturo Pérez-Reverte|https://i.gr-assets.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1422861398l/24798977.SY75.jpg|44436183], que te promete una ficción pero te vende una filípica y se queda a mitad de ambos, no vale ni para uno ni para otro.